Profesionales sanitarios “muy visibles”

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Interesante reflexión que conlleva la lectura de “Salir al bar con la bata y el fonendo…¿por qué y para qué?” leída en el blog “Mi vida con un catéter doble J”:

En la mayoría de centros hospitalarios es habitual ver:

  • Gente que fuma en la mismísima puerta de los hospitales.
  • Profesionales sanitarios que fuman con bata o su uniforme de trabajo fuera del recinto hospitalario, aunque algunos incluso dentro.
  • Profesionales sanitarios que salen con bata al bar o restaurante cercano al centro sanitario, para almorzar, comer o cenar, llevando incluso el fonendo colgado al cuello.
  • …..
  • Pacientes ingresados que bajan con pijama del hospital y con gotero y fuman en las puertas o zonas comunes del hospital.

Por eso, ante los profesionales sanitarios “muy visibles” nos preguntamos:

  1. Los profesionales sanitarios tienen necesidad de alimentarse durante la jornada de trabajo, pero ¿se esfuerza la Administración del Centro hospitalario por dar un buen servicio, rápido y de calidad en los bares y Comedores de los centros hospitalarios?
  2. ¿Hace falta crear normativa para concienciar a los profesionales sanitarios de que no se debe salir fuera del hospital con la ropa de trabajo?
  3. A los pacientes ingresados ¿se les permite que bajen a las puertas del hospital a fumar? ¿Quién lo permite?

Ya el 17 de agosto de 2011, indicábamos en nuestra entrada de “Tabaco, tabaquismo y tiempo de trabajo que:

“…Los trabajadores sanitarios son ahora más “visibles” fumando fuera del recinto hospitalario y deberían haber sido los primeros en dar ejemplo y abandonar el hábito tabáquico.  Tras las vacaciones de verano podría ser un buen comienzo. ¡Ánimo!…”

Han pasado 5 años desde entonces, son muchos profesionales sanitarios los que han dejado de fumar y la sociedad ha mejorado mucho respecto al tabaco, pero todavía podemos mejorar más.

Miguel Quintana Sancho

Anuncis

Dejar de fumar: la mejor decisión que puedes tomar para tu salud

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Fumar es una causa conocida de cáncer, enfermedad cardiovascular, complicaciones del embarazo y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), entre más de 25 problemas de salud.

El consumo de TABACO es la 2ª causa de muerte actualmente a nivel global.  Mata a más de 5 millones de personas cada año en el mundo (aproximadamente un 10 % del total de muertes en adultos).  Uno de cada dos fumadores regulares de cigarrillos morirá a causa del tabaco, y la mitad de estas muertes se producirán entre los 45 y 54 años.

La intervención más efectiva de los profesionales sanitarios es el consejo breve, firme y claro sobre la necesidad de dejar de fumar, repetido de diferentes maneras, en todas las ocasiones posibles y reforzado por los diversos profesionales que atienden al paciente.

Incluso una orientación breve (< 5 minutos) sobre el tabaco realizada por profesionales sanitarios, obtiene una tasa significativa  de abandono del hábito a largo plazo.

cigarrillos

El tabaco es la 1ª causa prevenible de muerte, enfermedad e incapacidad en las sociedades industrializadas.

El humo del tabaco es el contaminante ambiental producido por el hombre que causa más muertes.

Según una encuesta de 2006, un 46,9% de los fumadores quiere dejar de fumar y a un 23,5% adicional le gustaría fumar menos.

Se considera que dejar de fumar es un proceso en que los factores clave son la motivación, la dependencia y la confianza en la propia capacidad para conseguirlo.

–        ¿Fuma?

–        ¿Le gustaría dejar de fumar?

–        ¿Piensa dejar de fumar en el próximo mes?

–        ¿Es capaz de fijar una fecha para dejar de fumar o día D en el próximo mes?

El consejo de los profesionales sanitarios debe ser:

–        breve

–        claro:

“…lo mejor que puede hacer por su salud en estos momentos es que deje de fumar…

Debe desmitificarse el bajo consumo como inocuo “…fumar menos mientras se encuentra enfermo no es suficiente…

“…es importante que deje de fumar ahora, le podemos ayudar...”

–        Convincente: seriedad y firmeza en el “…debe o tiene que dejar de fumar…” y tiene que ser lo suficiente convincente como para que al menos sea motivo de reflexión.

–        Personalizado: Relacionando el tabaquismo con su estado de salud /enfermedad actuales.

Como profesionales sanitarios debemos recomendar la necesidad de dejar de fumar, y si el paciente está dispuesto a intentarlo, es la mejor decisión que puede tomar para su salud, y debe ser motivo de felicitación por nuestra parte.

Al mismo tiempo, aprovechamos para animar a los profesionales sanitarios que todavía no han dejado de fumar, que abandonen el hábito tabáquico cuanto antes, primero por su salud y segundo porque dan muy mala imagen  mientras fuman fuera del recinto hospitalario.  ¡Animo! ¡¡Si quieres puedes!!

Miguel

Nueva campaña para dejar de fumar

Las cinco fases del proceso para dejar de fumar son:

1. No tengo intención de dejar de fumar.

2. Debería dejarlo, pero aun tengo dudas.

3. Dejaré de fumar dentro de poco.

4. Acabo de dejarlo.

5. Llevo un tiempo sin fumar.

La plataforma digital iCoach, puesta en marcha por la Comisión Europea para animar a dejar de fumar a los 28 millones de europeos con edades comprendidas entre los 25 y 34 años que son fumadores,  ha conseguido que el 30% de las personas que recurren a la misma hayan dejado de fumar. La nueva campaña utiliza las redes sociales y se centra en los beneficios de dejar de fumar, ayudando a los jóvenes de manera personalizada y continua.

(De médicosypacientes.com)

Miguel

Tabaco, tabaquismo y tiempo de trabajo

Felipe Manzano Sanz escribe un artículo en la revista Gestión Práctica de Riesgos Laborales, N.º 83, 6 Jun. 2011, Editorial WOLTERS KLUWER ESPAÑA, que se titula:

Tabaco, tabaquismo y tiempo de trabajo

“…En ocasión reciente, ya he manifestado que el tabaco hace mucho tiempo que, fumado en público, ha dejado de ser una función social, un referente de clase o un “calmante de nervios“, porque ha pasado a ser, pese a la hipocresía de la recaudación fiscal, un factor de riesgo de la población en general y de la población laboral en particular, porque, entre otras enfermedades, está demostrado que lleva, en un altísimo porcentaje, al cáncer de pulmón.  Al igual que, en su día, fue el amianto, con el que se fabricaban tejados, aislantes, pastillas de freno, etc., hasta que se comprobó científicamente, como ha ocurrido con el tabaco, que los trabajadores que lo manipulaban, contraían, aún con manifestación muy tardía, asbestosis, otra terrible enfermedad pulmonar.

La, a mi juicio, falsa polémica de que la Ley antitabaco genera pérdidas, en especial en los locales destinados a la hostelería, no resiste análisis serios ni, menos, científicos. Lo que genera, sin duda, (a pesar de que pueda ser discutible la radicalidad de la medida y la aplicación paulatina y costosa para quienes en su día se vieron obligados a hacer reformas en sus locales de negocio -notoriamente, los restaurantes-), es un beneficio colectivo al personal laboral y al público en general.

El beneficio colectivo, ínsito en el interés colectivo, nos es una magnitud divisible entre los individuos en presencia, puesto que a unos les reportará más influencia positiva que a otros, pero es indudable que existe y prima a la categoría colectiva, que es una realidad ontológica social y prejurídica.  Por consiguiente, legítimamente, podemos desde el punto de vista colectivo, congratularnos con la prohibición de fumar en todo espacio público cerrado. Se disminuye la posibilidad, incluso la probabilidad, de contraer enfermedades, se disfruta de espacios limpios y se reducen los costes globales, se gana en seguridad, además de algunos específicos (se quejarán los fabricantes de mecheros, ceniceros, pitilleras, etc., pero toda realidad social patológica es susceptible de ser cambiada por la ley, y toda ley genera modificaciones de la realidad, es inevitable, igual que una autovía es beneficiosa para la seguridad del tráfico rodado, de la disminución de accidentes de tráfico, lo que comporta beneficio colectivo, también comporta la disminución de las ventas de un establecimiento en la margen de la antigua carretera convencional).

Ya sé que, en la atmósfera contaminada en la que vivimos inmersos, en especial en las grandes ciudades, puede llevar a pensar que “ya bastante humo inhalamos diariamente, por lo que un poco más, proveniente del humo exhalado por los fumadores y por la propia combustión de los cigarrillos no aflora la posibilidad de contraer un cáncer de laringe, de pulmón, de esófago o de estómago, según la predisposición genética de cada cual“.

Sin embargo, lo sensato, es no coadyuvar a que ello suceda, pues, es claro que, y me vuelvo a citar a mí mismo, que “la actualización de un factor de riesgo higiénico que pueda producir enfermedad (profesional o del trabajo) depende de su intensidad y, sobre todo, del tiempo de exposición al mismo aunque pueda influir en el daño (aparte de la ausencia de medidas preventivas y de protección, sean individuales y/o colectivas) la predisposición genética del trabajador afectado. Esto sucede, por ejemplo, con el ruido, no es lo mismo un ruido de impacto, o sea de alta magnitud decibélica, que dure un par de segundos, que un ruido constante, acompañado de vibración y con especial sensibilidad a dicho contaminante físico”.

O sea, que no es lo mismo, la inhalación individual consumiendo un cigarrillo, después de comer (que quizás pueda ser hasta beneficiosa todo elemento y/o sustancia químicos puede ser benéfico o un veneno en función de la dosis- un poco de voluntaria nicotina, a ser posible sin alquitrán) que estar soportando el humo, o tabaquismo pasivo, como parte de la actividad laboral, como les ocurría, singularmente a los profesionales de la hostelería, sea en bares, restaurantes o espectáculos públicos y actividades recreativas, y que, felizmente, ya no les ocurre. Y las supuestas pérdidas han comenzado a ser ganancias, con lo que, permítaseme la redundancia, todos ganamos.

Ahora bien, otro enfoque del asunto es el del tiempo de trabajo que los trabajadores empecinadamente fumadores, por afición y/o por adicción, emplean fuera del espacio de trabajo. Se trata de lo que podríamos denominar como esos “proscritos” que utilizan el tiempo de asueto para salir a la calle o a espacios “reservados” de los edificios, además de acrecentar su riesgo de cáncer de pulmón están discriminando a los no fumadores con un tiempo del que estos últimos no disfrutan. Cabe preguntarse si debe el empresario gestionar el tiempo de adicción con deslealtades en el tiempo de trabajo ¿no es esto, una pequeña, pero existente quiebra de la buena fe contractual que debe mediar en la relación laboral?

Sé que es una cuestión polémica. Los fumadores que lean esto se sentirán escandalizados y podrán decir ¿qué quiere, que tenga tal ansiedad en mi puesto de trabajo por no poder fumar que no rinda nada? Es una forma de verlo, de defenderse, de echar una cortina de humo sobre el asunto; pero, desde otra perspectiva, cabe preguntarse si acaso en el contrato de trabajo se estipula una cláusula de remuneración por tiempo de descanso (el tiempo de descanso forma parte del salario, legal y evidentemente) debido a la adicción al tabaco? Otra perspectiva es, la de la racionalidad: bien, si usted tiene una adicción tabáquica (o cualquier otra) y no redunda negativamente en su rendimiento, tales pausas puede que tenga sentido o, sencillamente, lo tienen. Pero si redunda negativamente en el trabajo, es una causa de despido disciplinario.

Por otro lado, cabe cohonestar esta cuestión con la del informe de valoración de la efectividad de la integración de la prevención de riesgos laborales en el sistema general de gestión de la empresa a través de la implantación y aplicación del Plan de prevención de riesgos laborales en relación con las actividades preventivas concertadas (que se establece como obligatoria mención en el contrato para el concierto de la actividad preventiva entre una entidad especializada acreditada para actuar como servicio de prevención ajeno y el empresario cliente). No se puede olvidar que el informe de valoración depende del Plan de Prevención de riesgos laborales, instrumento o herramienta para la integración de la prevención en el sistema general de gestión de la empresa y dicho Plan, es un mero documento de definición que tiene como elementos esenciales la evaluación inicial de riesgos (EIR) y la planificación de la actividad preventiva (PAP), las cuales, además, y como expresa el artículo 16 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, podrán ser llevados a cabo por fases de forma programada. Por ello, debe incluirse, en el mismo, la situación de los fumadores y prever cómo se vigila su estado de salud de tal manera que no redunde negativamente ni en la propia salud ni en el puesto de trabajo, ni en terceros, sean estos últimos compañeros o personas externas a la empresa.

Porque, dado que tal integración de la prevención de riesgos laborales en el sistema general de gestión de la empresa, significa que lo ha de ser en todas las actividades que desarrolle (lo que implica que debe proyectarse en los procesos técnicos, en la organización del trabajo y en las condiciones en que éste se preste) y en todos sus niveles jerárquicos (lo que implica, a su vez, la atribución a todos ellos, y la asunción por éstos, de la obligación de incluir la prevención de riesgos en cualquier actividad que realicen u ordenen y en todas las decisiones que adopten), debe hacerse en un período razonable y previsor, indispensable tanto para la ejecución de las actividades preventivas y de protección planificadas como para la integración y la valoración de la efectividad de la misma. Y en un asunto tan poco aprehensible (nunca mejor dicho) como el del humo del tabaco, la planificación y la misma actividad y actuación preventiva para los adictos al tabaco en su influencia individual y colectiva en relación con la salud, debe hilarse muy finamente.

En definitiva, tiempo de ajustes sociales en costumbres y adicciones que, de futuro, mejorará indudablemente la salud en el medio laboral y la salud pública en general, sin repercusiones negativas en el tiempo de trabajo…”

 

Los trabajadores sanitarios son ahora más “visibles” fumando fuera del recinto hospitalario y deberían haber sido los primeros en dar ejemplo y abandonar el hábito tabáquico.  Tras las vacaciones de verano podría ser un buen comienzo. ¡Ánimo!

Miguel

La OMS quiere más leyes que ayuden a luchar contra el tabaquismo

La salut dels nostres treballadors millorarà si deixen de fumar.  A continuació una noticia del medico interactivo:

“…Un informe revela que sólo diecinueve países obligan a las tabaqueras a poner imágenes disuasorias y treinta y uno prohíben fumar en lugares públicos

Madrid (9/11-7-11).- La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha pedido a las autoridades sanitarias nacionales que impulsen leyes o iniciativas para evitar que se comience a fumar o que se deje de hacerlo, asegurando que hay países que no están haciendo lo suficiente para combatir el tabaquismo.

Así lo aseguran en su último informe sobre la epidemia mundial del tabaco, en el que este organismo de Naciones Unidas recuerda que actualmente sólo hay 31 países con leyes que prohíben fumar en determinados lugares y establecen espacios libres de humo y, aún menos, tan sólo 19, los que han obligado a las tabaqueras a incluir en sus cajetillas imágenes disuasorias del tabaco.

 Ambas medidas, según la OMS, han demostrado ser eficaces para impulsar la deshabituación tabáquica y, al mismo tiempo, impedir que haya nuevos fumadores que caigan en esta adicción.

Sin embargo, lamenta Ala Alwan, un experto de la OMS sobre enfermedades no transmisibles y salud mental, “aunque cada vez hay más personas advertidas sobre los peligros del tabaco, la mayoría de países no están haciendo nada o, al menos, no lo suficiente”.

En concreto, el informe revela que actualmente hay más de 739 millones de personas de 31 países cubiertos por leyes que establecen espacios libres de humo, más del doble que en 2009.

En este sentido, recuerdan que España, además de Burkina Faso, Nauru, Pakistán, Perú y Tailandia han sido los últimos países en prohibir fumar en espacios públicos cerrados y lugares de trabajo.

Además, un total de 12 países más han aumentado los impuestos del tabaco a más de 75 por ciento del precio de venta, siendo actualmente 27, mientras que Chad, Colombia y Siria ya han prohibido la publicidad, promoción y patrocinio de estos productos.

En lo que respecta a las imágenes disuasorias en los paquetes de tabaco, México, Perú y Estados Unidos fueron los últimos países en obligar a las tabaqueras a incluir advertencias gráficas más grandes y más información en las cajetillas.

La preocupación de la OMS por la falta de implantación de éstas y otras medidas obedece a que, según recuerdan, el tabaco matará a cerca de seis millones de personas este año, incluyendo más de 600.000 no fumadores que se mueren por culpa del tabaquismo pasivo.

Además, las perspectivas de futuro son aún más preocupantes ya que, según prevén, el tabaco podría causar la muerte a ocho millones de personas al año en 2030.

Más de mil millones de personas en todo el mundo son fumadores y un 80 por ciento de ellos viven en las regiones más pobres. De hecho, hay expertos que acusan a las tabacaleras de sacar provecho de los cambios sociales en los países pobres y se centran en fumadores potenciales como las mujeres, sugiriendo que el tabaco es “como un símbolo de la emancipación o la mayor prosperidad económica”.

Miguel

Hoy 31 de mayo, es el día Mundial contra el Tabaco

El médico interactivo. com publica la siguiente noticia:

La OMC espera que, con la Ley Antitabaco, continúe disminuyendo el número de fumadores y enfermedades asociadas al tabaquismo

Redacción

En el Día Mundial contra el Tabaco que se celebra el 31 de mayo

…Madrid (31-5-11).- El tabaquismo es un problema de salud pública y es la principal causa prevenible de mortalidad en el mundo. Este año la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el Día Mundial sin Tabaco, que se celebra el 31 de mayo, ha elegido como lema el “Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco” con el objetivo de reforzar en los países las medidas de salud pública contra el tabaquismo.

A este respecto, la Organización Médica Colegial (OMC) espera que la actual Ley Antitabaco (42/2010) de “Medidas Sanitarias frente al tabaquismo” en España suponga una mejora en el ámbito de la prevención de la enfermedad, de la promoción de la salud y educación sanitaria de la población, y continúe disminuyendo el número de fumadores y morbi-mortalidad por enfermedades asociadas al consumo de tabaco.

La OMC, miembro del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT), siempre ha señalado los riesgos reales que el tabaquismo conlleva tanto para fumadores como para aquellos que respiran el humo de otros. Por ello, celebró la entrada en vigor, el pasado 2 de enero, de la Ley Antitabaco (42/2010) que conlleva un endurecimiento de los espacios colectivos como medio para proteger la salud de los no fumadores quienes tienen derecho a respirar un aire que no esté contaminado y no les origine, como consecuencia problemas de salud. La ley viene a cumplir el compromiso adquirido por España desde 2004, al ratificar el Convenio Marco para el control del Tabaco de la OMS.

Según datos estimativos del CNPT sobre porcentajes de fumadores, morbilidad y mortalidad presentados, pasados los 100 primeros días de la entrada en vigor de la ley, 400.000 personas habrían dejado de fumar hasta el momento. Esta cifra puede mejorar si a finales de 2011 el consumo de tabaco disminuyese hasta un 15-20 por ciento. En el periodo 2010-2020 se espera que habrá 2,5 millones de nuevos ex-fumadores. Las medidas de control del tabaco evitarán en una década 500.000 enfermedades y 10.000 muertes prematuras.

El cumplimiento de la Ley en España oscila entre el 96 y el 99 por ciento en todas las comunidades autónomas. Por ello, la OMC felicita la madurez y civismo de fumadores, empresarios de la hostelería y el conjunto de la sociedad española en respetar la Ley.

Las políticas de implementación de espacios libres de humos reducen su exposición entre un 80-90 por ciento en ambientes de alta exposición.
La exposición directa al humo del tabaco está referenciada como la causa de muerte súbita en niños y bajo peso de niños recién nacidos de mujeres embarazadas expuestas al humo. Por otro lado, los jóvenes directamente expuestos al humo del tabaco en el hogar tienen entre 1,5-2 veces más riesgo de iniciarse al consumo de tabaco que los que no han estado expuestos.
La creación de espacios cien por cien libres de humos es la única medida efectiva para la protección de la salud frente a los efectos perjudiciales del tabaquismo pasivo…”.

A las instituciones sanitarias, les corresponde seguir dando ejemplo y no permitir que ningún trabajador/trabajadora, ni pacientes,… fumen dentro de los centros hospitalarios, Centros de Salud,…

Miguel

La fuerza de voluntad, la clave de los exfumadores para dejar el tabaco

Según la noticia publicada en el medico interactivo:

“…Han utilizado imágenes cerebrales por resonancia magnética para constatar que los exfumadores tienen más fuerza de voluntad que los fumadores

Madrid (30/3-5-11).- Así lo han puesto de manifiesto en un artículo en la revista Neuroimage, investigadores del Trinity College de Dublín, en Irlanda, en colaboración con el Instituto de Investigación para una Sociedad Libre de Tabaco, sugiriendo que ésta puede ser la clave de una exitosa deshabituación tabáquica.

En el estudio participaron fumadores, exfumadores y no fumadores, y las imágenes cerebrales se obtuvieron mientras que todos los sujetos analizados realizaban diferentes tareas diseñadas para evaluar determinadas habilidades cognitivas, que los investigadores creen que pueden ser claves para dejar de fumar.

Entre éstas, se incluyó la inhibición de la respuesta para evaluar el control de impulsos, la capacidad para analizar los propios comportamientos o la habilidad para no verse condicionado por imágenes disuasorias o persuasorias relacionadas con el tabaco.

De este modo, los investigadores encontraron que, al someterse a estas tareas, los fumadores tenían menos actividad que los no fumadores en las regiones prefrontales del cerebro, que están relacionadas con comportamientos de control.

Además, los fumadores mostraron una actividad más elevada en las regiones subcorticales, como el núcleo accumbens, que responden a acciones de recompensa ante los estímulos de la nicotina.

Sin embargo, y en contra de estos hallazgos, los exfumadores no mostraron esta actividad subcortical, sino que mostraron una mayor actividad en los lóbulos frontales, involucradas en el comportamiento de control, al tiempo que tenían más actividad en las regiones prefrontales, en comparación con los que nunca han fumado.

De este modo, según explican, las regiones cerebrales responsables de lo que se conoce como “fuerza de voluntad” muestran más actividad en los que han dejado de fumar, pudiendo ser de hecho una de las causas de su abandono tabáquico….”.

Miguel

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