Nueva campaña para dejar de fumar

Las cinco fases del proceso para dejar de fumar son:

1. No tengo intención de dejar de fumar.

2. Debería dejarlo, pero aun tengo dudas.

3. Dejaré de fumar dentro de poco.

4. Acabo de dejarlo.

5. Llevo un tiempo sin fumar.

La plataforma digital iCoach, puesta en marcha por la Comisión Europea para animar a dejar de fumar a los 28 millones de europeos con edades comprendidas entre los 25 y 34 años que son fumadores,  ha conseguido que el 30% de las personas que recurren a la misma hayan dejado de fumar. La nueva campaña utiliza las redes sociales y se centra en los beneficios de dejar de fumar, ayudando a los jóvenes de manera personalizada y continua.

(De médicosypacientes.com)

Miguel

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Tabaco, tabaquismo y tiempo de trabajo

Felipe Manzano Sanz escribe un artículo en la revista Gestión Práctica de Riesgos Laborales, N.º 83, 6 Jun. 2011, Editorial WOLTERS KLUWER ESPAÑA, que se titula:

Tabaco, tabaquismo y tiempo de trabajo

“…En ocasión reciente, ya he manifestado que el tabaco hace mucho tiempo que, fumado en público, ha dejado de ser una función social, un referente de clase o un “calmante de nervios“, porque ha pasado a ser, pese a la hipocresía de la recaudación fiscal, un factor de riesgo de la población en general y de la población laboral en particular, porque, entre otras enfermedades, está demostrado que lleva, en un altísimo porcentaje, al cáncer de pulmón.  Al igual que, en su día, fue el amianto, con el que se fabricaban tejados, aislantes, pastillas de freno, etc., hasta que se comprobó científicamente, como ha ocurrido con el tabaco, que los trabajadores que lo manipulaban, contraían, aún con manifestación muy tardía, asbestosis, otra terrible enfermedad pulmonar.

La, a mi juicio, falsa polémica de que la Ley antitabaco genera pérdidas, en especial en los locales destinados a la hostelería, no resiste análisis serios ni, menos, científicos. Lo que genera, sin duda, (a pesar de que pueda ser discutible la radicalidad de la medida y la aplicación paulatina y costosa para quienes en su día se vieron obligados a hacer reformas en sus locales de negocio -notoriamente, los restaurantes-), es un beneficio colectivo al personal laboral y al público en general.

El beneficio colectivo, ínsito en el interés colectivo, nos es una magnitud divisible entre los individuos en presencia, puesto que a unos les reportará más influencia positiva que a otros, pero es indudable que existe y prima a la categoría colectiva, que es una realidad ontológica social y prejurídica.  Por consiguiente, legítimamente, podemos desde el punto de vista colectivo, congratularnos con la prohibición de fumar en todo espacio público cerrado. Se disminuye la posibilidad, incluso la probabilidad, de contraer enfermedades, se disfruta de espacios limpios y se reducen los costes globales, se gana en seguridad, además de algunos específicos (se quejarán los fabricantes de mecheros, ceniceros, pitilleras, etc., pero toda realidad social patológica es susceptible de ser cambiada por la ley, y toda ley genera modificaciones de la realidad, es inevitable, igual que una autovía es beneficiosa para la seguridad del tráfico rodado, de la disminución de accidentes de tráfico, lo que comporta beneficio colectivo, también comporta la disminución de las ventas de un establecimiento en la margen de la antigua carretera convencional).

Ya sé que, en la atmósfera contaminada en la que vivimos inmersos, en especial en las grandes ciudades, puede llevar a pensar que “ya bastante humo inhalamos diariamente, por lo que un poco más, proveniente del humo exhalado por los fumadores y por la propia combustión de los cigarrillos no aflora la posibilidad de contraer un cáncer de laringe, de pulmón, de esófago o de estómago, según la predisposición genética de cada cual“.

Sin embargo, lo sensato, es no coadyuvar a que ello suceda, pues, es claro que, y me vuelvo a citar a mí mismo, que “la actualización de un factor de riesgo higiénico que pueda producir enfermedad (profesional o del trabajo) depende de su intensidad y, sobre todo, del tiempo de exposición al mismo aunque pueda influir en el daño (aparte de la ausencia de medidas preventivas y de protección, sean individuales y/o colectivas) la predisposición genética del trabajador afectado. Esto sucede, por ejemplo, con el ruido, no es lo mismo un ruido de impacto, o sea de alta magnitud decibélica, que dure un par de segundos, que un ruido constante, acompañado de vibración y con especial sensibilidad a dicho contaminante físico”.

O sea, que no es lo mismo, la inhalación individual consumiendo un cigarrillo, después de comer (que quizás pueda ser hasta beneficiosa todo elemento y/o sustancia químicos puede ser benéfico o un veneno en función de la dosis- un poco de voluntaria nicotina, a ser posible sin alquitrán) que estar soportando el humo, o tabaquismo pasivo, como parte de la actividad laboral, como les ocurría, singularmente a los profesionales de la hostelería, sea en bares, restaurantes o espectáculos públicos y actividades recreativas, y que, felizmente, ya no les ocurre. Y las supuestas pérdidas han comenzado a ser ganancias, con lo que, permítaseme la redundancia, todos ganamos.

Ahora bien, otro enfoque del asunto es el del tiempo de trabajo que los trabajadores empecinadamente fumadores, por afición y/o por adicción, emplean fuera del espacio de trabajo. Se trata de lo que podríamos denominar como esos “proscritos” que utilizan el tiempo de asueto para salir a la calle o a espacios “reservados” de los edificios, además de acrecentar su riesgo de cáncer de pulmón están discriminando a los no fumadores con un tiempo del que estos últimos no disfrutan. Cabe preguntarse si debe el empresario gestionar el tiempo de adicción con deslealtades en el tiempo de trabajo ¿no es esto, una pequeña, pero existente quiebra de la buena fe contractual que debe mediar en la relación laboral?

Sé que es una cuestión polémica. Los fumadores que lean esto se sentirán escandalizados y podrán decir ¿qué quiere, que tenga tal ansiedad en mi puesto de trabajo por no poder fumar que no rinda nada? Es una forma de verlo, de defenderse, de echar una cortina de humo sobre el asunto; pero, desde otra perspectiva, cabe preguntarse si acaso en el contrato de trabajo se estipula una cláusula de remuneración por tiempo de descanso (el tiempo de descanso forma parte del salario, legal y evidentemente) debido a la adicción al tabaco? Otra perspectiva es, la de la racionalidad: bien, si usted tiene una adicción tabáquica (o cualquier otra) y no redunda negativamente en su rendimiento, tales pausas puede que tenga sentido o, sencillamente, lo tienen. Pero si redunda negativamente en el trabajo, es una causa de despido disciplinario.

Por otro lado, cabe cohonestar esta cuestión con la del informe de valoración de la efectividad de la integración de la prevención de riesgos laborales en el sistema general de gestión de la empresa a través de la implantación y aplicación del Plan de prevención de riesgos laborales en relación con las actividades preventivas concertadas (que se establece como obligatoria mención en el contrato para el concierto de la actividad preventiva entre una entidad especializada acreditada para actuar como servicio de prevención ajeno y el empresario cliente). No se puede olvidar que el informe de valoración depende del Plan de Prevención de riesgos laborales, instrumento o herramienta para la integración de la prevención en el sistema general de gestión de la empresa y dicho Plan, es un mero documento de definición que tiene como elementos esenciales la evaluación inicial de riesgos (EIR) y la planificación de la actividad preventiva (PAP), las cuales, además, y como expresa el artículo 16 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, podrán ser llevados a cabo por fases de forma programada. Por ello, debe incluirse, en el mismo, la situación de los fumadores y prever cómo se vigila su estado de salud de tal manera que no redunde negativamente ni en la propia salud ni en el puesto de trabajo, ni en terceros, sean estos últimos compañeros o personas externas a la empresa.

Porque, dado que tal integración de la prevención de riesgos laborales en el sistema general de gestión de la empresa, significa que lo ha de ser en todas las actividades que desarrolle (lo que implica que debe proyectarse en los procesos técnicos, en la organización del trabajo y en las condiciones en que éste se preste) y en todos sus niveles jerárquicos (lo que implica, a su vez, la atribución a todos ellos, y la asunción por éstos, de la obligación de incluir la prevención de riesgos en cualquier actividad que realicen u ordenen y en todas las decisiones que adopten), debe hacerse en un período razonable y previsor, indispensable tanto para la ejecución de las actividades preventivas y de protección planificadas como para la integración y la valoración de la efectividad de la misma. Y en un asunto tan poco aprehensible (nunca mejor dicho) como el del humo del tabaco, la planificación y la misma actividad y actuación preventiva para los adictos al tabaco en su influencia individual y colectiva en relación con la salud, debe hilarse muy finamente.

En definitiva, tiempo de ajustes sociales en costumbres y adicciones que, de futuro, mejorará indudablemente la salud en el medio laboral y la salud pública en general, sin repercusiones negativas en el tiempo de trabajo…”

 

Los trabajadores sanitarios son ahora más “visibles” fumando fuera del recinto hospitalario y deberían haber sido los primeros en dar ejemplo y abandonar el hábito tabáquico.  Tras las vacaciones de verano podría ser un buen comienzo. ¡Ánimo!

Miguel

La OMS quiere más leyes que ayuden a luchar contra el tabaquismo

La salut dels nostres treballadors millorarà si deixen de fumar.  A continuació una noticia del medico interactivo:

“…Un informe revela que sólo diecinueve países obligan a las tabaqueras a poner imágenes disuasorias y treinta y uno prohíben fumar en lugares públicos

Madrid (9/11-7-11).- La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha pedido a las autoridades sanitarias nacionales que impulsen leyes o iniciativas para evitar que se comience a fumar o que se deje de hacerlo, asegurando que hay países que no están haciendo lo suficiente para combatir el tabaquismo.

Así lo aseguran en su último informe sobre la epidemia mundial del tabaco, en el que este organismo de Naciones Unidas recuerda que actualmente sólo hay 31 países con leyes que prohíben fumar en determinados lugares y establecen espacios libres de humo y, aún menos, tan sólo 19, los que han obligado a las tabaqueras a incluir en sus cajetillas imágenes disuasorias del tabaco.

 Ambas medidas, según la OMS, han demostrado ser eficaces para impulsar la deshabituación tabáquica y, al mismo tiempo, impedir que haya nuevos fumadores que caigan en esta adicción.

Sin embargo, lamenta Ala Alwan, un experto de la OMS sobre enfermedades no transmisibles y salud mental, “aunque cada vez hay más personas advertidas sobre los peligros del tabaco, la mayoría de países no están haciendo nada o, al menos, no lo suficiente”.

En concreto, el informe revela que actualmente hay más de 739 millones de personas de 31 países cubiertos por leyes que establecen espacios libres de humo, más del doble que en 2009.

En este sentido, recuerdan que España, además de Burkina Faso, Nauru, Pakistán, Perú y Tailandia han sido los últimos países en prohibir fumar en espacios públicos cerrados y lugares de trabajo.

Además, un total de 12 países más han aumentado los impuestos del tabaco a más de 75 por ciento del precio de venta, siendo actualmente 27, mientras que Chad, Colombia y Siria ya han prohibido la publicidad, promoción y patrocinio de estos productos.

En lo que respecta a las imágenes disuasorias en los paquetes de tabaco, México, Perú y Estados Unidos fueron los últimos países en obligar a las tabaqueras a incluir advertencias gráficas más grandes y más información en las cajetillas.

La preocupación de la OMS por la falta de implantación de éstas y otras medidas obedece a que, según recuerdan, el tabaco matará a cerca de seis millones de personas este año, incluyendo más de 600.000 no fumadores que se mueren por culpa del tabaquismo pasivo.

Además, las perspectivas de futuro son aún más preocupantes ya que, según prevén, el tabaco podría causar la muerte a ocho millones de personas al año en 2030.

Más de mil millones de personas en todo el mundo son fumadores y un 80 por ciento de ellos viven en las regiones más pobres. De hecho, hay expertos que acusan a las tabacaleras de sacar provecho de los cambios sociales en los países pobres y se centran en fumadores potenciales como las mujeres, sugiriendo que el tabaco es “como un símbolo de la emancipación o la mayor prosperidad económica”.

Miguel

Ayuda para dejar de fumar

El blog “Docencia Rafalafena” de Medicina Familiar y Comunitaria del Centro de Salud Rafalafena de Castellón, en fecha   05/01/11 expuso una selección de material útil y práctico para tener en la consulta y entregar a los pacientes que soliciten ayuda para dejar de fumar.  En nuestro caso, nos sería muy útil para entregar a los trabajadores que nos soliciten ayuda para dejar de fumar.  Se titula: Regalo de Reyes: Ayuda para dejar de fumar

En la foto siguiente, comparación de pulmones de un fumador con los de un No fumador.

Miguel Quintana Sancho

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