Enfermedades profesionales

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        “…Según el artículo 157 de la LGSS (Ley General de la Seguridad Social) un trabajador tiene derecho a la cobertura por enfermedad profesional si dicha enfermedad ha sido contraída a consecuencia del trabajo en las actividades que se especifican en el cuadro de enfermedades profesionales aprobado por RD 1299/2006 y está provocada por la acción de los elementos o sustancias que se indiquen en dicho cuadro.

         Y también por aplicación del art. 156 de la LGSS que reconoce que las enfermedades no catalogadas en el cuadro de enfermedades profesionales, que contraiga el trabajador con motivo de la realización de su trabajo, serán consideradas accidente de trabajo, siempre que se pruebe que la enfermedad tuvo causa exclusiva en la ejecución del mismo.

       En la actualidad el sistema de notificación CEPROSS (Comunicación de Enfermedades Profesionales en la Seguridad Social) recaba información de las patologías sufridas por los trabajadores que están incluidas en el cuadro de enfermedades profesionales.

       Si bien, se pretende ampliar esta información incluyendo las enfermedades reconocidas en aplicación del citado art.156 de la LGSS. El sistema PANOTRATSS se ha diseñado con el objetivo de comunicar las patologías no traumáticas causadas por el trabajo. Esta base de datos recogerá las enfermedades no incluidas en la lista de enfermedades profesionales que contraiga el trabajador con motivo de la realización de su trabajo, siempre que se pruebe que la enfermedad tuvo por causa exclusiva la ejecución del mismo. También contendrá las enfermedades o defectos, padecidos con anterioridad por el trabajador, que se agraven como consecuencia de la lesión constitutiva del accidente…”

Fuente:  OBSERVATORIO DE ENFERMEDADES PROFESIONALES (CEPROSS) Y DE ENFERMEDADES CAUSADAS O AGRAVADAS POR EL TRABAJO (PANOTRATSS). INFORME ANUAL 2016.

Miguel Quintana Sancho

 

12 preguntas frecuentes sobre la enfermedad por el virus del Ebola

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El 15/04/14 la OMS publicó en su web, “Preguntas frecuentes sobre la enfermedad por el virus del Ébola”, donde se dan respuesta a estas preguntas.

Estas 12 preguntas frecuentes son:

  1. ¿Qué es la enfermedad por el virus del Ebola?
  2. ¿Cómo se infectan las personas con el virus?
  3. ¿Quiénes corren mayor riesgo?
  4. ¿Cuáles son los signos y síntomas típicos de la infección?
  5. ¿Cuándo se debe buscar atención médica?
  6. ¿En qué consiste el tratamiento?
  7. ¿Qué puedo hacer yo? ¿Puede prevenirse la enfermedad?
  8. ¿Y el personal de salud? ¿Cómo se protege del elevado riesgo que supone atender a los enfermos?
  9. ¿Y los rumores de que algunos alimentos pueden prevenir o curar la infección?
  10. ¿Cómo protege la OMS la salud durante los brotes?
  11. Durante un brote, ¿el número de casos notificados por los funcionarios de salud puede aumentar o disminuir? ¿Por qué?
  12. ¿Es seguro viajar durante un brote? ¿Qué recomienda la OMS en los viajes?

Por otra parte en abril de 2014 también se publicó la nota descriptiva nº 103 que trata sobre la enfermedad por el virus del Ebola.

Miguel Quintana Sancho

Pautas para vivir sin tóxicos


Mª José Moya nos deja desinteresadamente esta Guía de Control Ambiental para Sensibilidad Química Múltiple, que puede ayudar a todo el mundo a vivir sin tóxicos o con los menos tóxicos posibles. La tenéis también en su blog “Mi estrella de mar”. Que la disfrutéis y…gracias Mª José.

Carme

Nueva campaña para dejar de fumar

Las cinco fases del proceso para dejar de fumar son:

1. No tengo intención de dejar de fumar.

2. Debería dejarlo, pero aun tengo dudas.

3. Dejaré de fumar dentro de poco.

4. Acabo de dejarlo.

5. Llevo un tiempo sin fumar.

La plataforma digital iCoach, puesta en marcha por la Comisión Europea para animar a dejar de fumar a los 28 millones de europeos con edades comprendidas entre los 25 y 34 años que son fumadores,  ha conseguido que el 30% de las personas que recurren a la misma hayan dejado de fumar. La nueva campaña utiliza las redes sociales y se centra en los beneficios de dejar de fumar, ayudando a los jóvenes de manera personalizada y continua.

(De médicosypacientes.com)

Miguel

Sanitat obri la porta per a reconéixer el SQM

Segons El Periódico hi ha mig milió d’afectats per la síndrome d’Hipersensibilitat Química Múltiple. Ara el Ministeri de Sanitat ha elaborat una estratègia i un protocol per a diagnosticar als afectats. És un pas endavant necessari.

Carme

Tabaco, tabaquismo y tiempo de trabajo

Felipe Manzano Sanz escribe un artículo en la revista Gestión Práctica de Riesgos Laborales, N.º 83, 6 Jun. 2011, Editorial WOLTERS KLUWER ESPAÑA, que se titula:

Tabaco, tabaquismo y tiempo de trabajo

“…En ocasión reciente, ya he manifestado que el tabaco hace mucho tiempo que, fumado en público, ha dejado de ser una función social, un referente de clase o un “calmante de nervios“, porque ha pasado a ser, pese a la hipocresía de la recaudación fiscal, un factor de riesgo de la población en general y de la población laboral en particular, porque, entre otras enfermedades, está demostrado que lleva, en un altísimo porcentaje, al cáncer de pulmón.  Al igual que, en su día, fue el amianto, con el que se fabricaban tejados, aislantes, pastillas de freno, etc., hasta que se comprobó científicamente, como ha ocurrido con el tabaco, que los trabajadores que lo manipulaban, contraían, aún con manifestación muy tardía, asbestosis, otra terrible enfermedad pulmonar.

La, a mi juicio, falsa polémica de que la Ley antitabaco genera pérdidas, en especial en los locales destinados a la hostelería, no resiste análisis serios ni, menos, científicos. Lo que genera, sin duda, (a pesar de que pueda ser discutible la radicalidad de la medida y la aplicación paulatina y costosa para quienes en su día se vieron obligados a hacer reformas en sus locales de negocio -notoriamente, los restaurantes-), es un beneficio colectivo al personal laboral y al público en general.

El beneficio colectivo, ínsito en el interés colectivo, nos es una magnitud divisible entre los individuos en presencia, puesto que a unos les reportará más influencia positiva que a otros, pero es indudable que existe y prima a la categoría colectiva, que es una realidad ontológica social y prejurídica.  Por consiguiente, legítimamente, podemos desde el punto de vista colectivo, congratularnos con la prohibición de fumar en todo espacio público cerrado. Se disminuye la posibilidad, incluso la probabilidad, de contraer enfermedades, se disfruta de espacios limpios y se reducen los costes globales, se gana en seguridad, además de algunos específicos (se quejarán los fabricantes de mecheros, ceniceros, pitilleras, etc., pero toda realidad social patológica es susceptible de ser cambiada por la ley, y toda ley genera modificaciones de la realidad, es inevitable, igual que una autovía es beneficiosa para la seguridad del tráfico rodado, de la disminución de accidentes de tráfico, lo que comporta beneficio colectivo, también comporta la disminución de las ventas de un establecimiento en la margen de la antigua carretera convencional).

Ya sé que, en la atmósfera contaminada en la que vivimos inmersos, en especial en las grandes ciudades, puede llevar a pensar que “ya bastante humo inhalamos diariamente, por lo que un poco más, proveniente del humo exhalado por los fumadores y por la propia combustión de los cigarrillos no aflora la posibilidad de contraer un cáncer de laringe, de pulmón, de esófago o de estómago, según la predisposición genética de cada cual“.

Sin embargo, lo sensato, es no coadyuvar a que ello suceda, pues, es claro que, y me vuelvo a citar a mí mismo, que “la actualización de un factor de riesgo higiénico que pueda producir enfermedad (profesional o del trabajo) depende de su intensidad y, sobre todo, del tiempo de exposición al mismo aunque pueda influir en el daño (aparte de la ausencia de medidas preventivas y de protección, sean individuales y/o colectivas) la predisposición genética del trabajador afectado. Esto sucede, por ejemplo, con el ruido, no es lo mismo un ruido de impacto, o sea de alta magnitud decibélica, que dure un par de segundos, que un ruido constante, acompañado de vibración y con especial sensibilidad a dicho contaminante físico”.

O sea, que no es lo mismo, la inhalación individual consumiendo un cigarrillo, después de comer (que quizás pueda ser hasta beneficiosa todo elemento y/o sustancia químicos puede ser benéfico o un veneno en función de la dosis- un poco de voluntaria nicotina, a ser posible sin alquitrán) que estar soportando el humo, o tabaquismo pasivo, como parte de la actividad laboral, como les ocurría, singularmente a los profesionales de la hostelería, sea en bares, restaurantes o espectáculos públicos y actividades recreativas, y que, felizmente, ya no les ocurre. Y las supuestas pérdidas han comenzado a ser ganancias, con lo que, permítaseme la redundancia, todos ganamos.

Ahora bien, otro enfoque del asunto es el del tiempo de trabajo que los trabajadores empecinadamente fumadores, por afición y/o por adicción, emplean fuera del espacio de trabajo. Se trata de lo que podríamos denominar como esos “proscritos” que utilizan el tiempo de asueto para salir a la calle o a espacios “reservados” de los edificios, además de acrecentar su riesgo de cáncer de pulmón están discriminando a los no fumadores con un tiempo del que estos últimos no disfrutan. Cabe preguntarse si debe el empresario gestionar el tiempo de adicción con deslealtades en el tiempo de trabajo ¿no es esto, una pequeña, pero existente quiebra de la buena fe contractual que debe mediar en la relación laboral?

Sé que es una cuestión polémica. Los fumadores que lean esto se sentirán escandalizados y podrán decir ¿qué quiere, que tenga tal ansiedad en mi puesto de trabajo por no poder fumar que no rinda nada? Es una forma de verlo, de defenderse, de echar una cortina de humo sobre el asunto; pero, desde otra perspectiva, cabe preguntarse si acaso en el contrato de trabajo se estipula una cláusula de remuneración por tiempo de descanso (el tiempo de descanso forma parte del salario, legal y evidentemente) debido a la adicción al tabaco? Otra perspectiva es, la de la racionalidad: bien, si usted tiene una adicción tabáquica (o cualquier otra) y no redunda negativamente en su rendimiento, tales pausas puede que tenga sentido o, sencillamente, lo tienen. Pero si redunda negativamente en el trabajo, es una causa de despido disciplinario.

Por otro lado, cabe cohonestar esta cuestión con la del informe de valoración de la efectividad de la integración de la prevención de riesgos laborales en el sistema general de gestión de la empresa a través de la implantación y aplicación del Plan de prevención de riesgos laborales en relación con las actividades preventivas concertadas (que se establece como obligatoria mención en el contrato para el concierto de la actividad preventiva entre una entidad especializada acreditada para actuar como servicio de prevención ajeno y el empresario cliente). No se puede olvidar que el informe de valoración depende del Plan de Prevención de riesgos laborales, instrumento o herramienta para la integración de la prevención en el sistema general de gestión de la empresa y dicho Plan, es un mero documento de definición que tiene como elementos esenciales la evaluación inicial de riesgos (EIR) y la planificación de la actividad preventiva (PAP), las cuales, además, y como expresa el artículo 16 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, podrán ser llevados a cabo por fases de forma programada. Por ello, debe incluirse, en el mismo, la situación de los fumadores y prever cómo se vigila su estado de salud de tal manera que no redunde negativamente ni en la propia salud ni en el puesto de trabajo, ni en terceros, sean estos últimos compañeros o personas externas a la empresa.

Porque, dado que tal integración de la prevención de riesgos laborales en el sistema general de gestión de la empresa, significa que lo ha de ser en todas las actividades que desarrolle (lo que implica que debe proyectarse en los procesos técnicos, en la organización del trabajo y en las condiciones en que éste se preste) y en todos sus niveles jerárquicos (lo que implica, a su vez, la atribución a todos ellos, y la asunción por éstos, de la obligación de incluir la prevención de riesgos en cualquier actividad que realicen u ordenen y en todas las decisiones que adopten), debe hacerse en un período razonable y previsor, indispensable tanto para la ejecución de las actividades preventivas y de protección planificadas como para la integración y la valoración de la efectividad de la misma. Y en un asunto tan poco aprehensible (nunca mejor dicho) como el del humo del tabaco, la planificación y la misma actividad y actuación preventiva para los adictos al tabaco en su influencia individual y colectiva en relación con la salud, debe hilarse muy finamente.

En definitiva, tiempo de ajustes sociales en costumbres y adicciones que, de futuro, mejorará indudablemente la salud en el medio laboral y la salud pública en general, sin repercusiones negativas en el tiempo de trabajo…”

 

Los trabajadores sanitarios son ahora más “visibles” fumando fuera del recinto hospitalario y deberían haber sido los primeros en dar ejemplo y abandonar el hábito tabáquico.  Tras las vacaciones de verano podría ser un buen comienzo. ¡Ánimo!

Miguel

El sueño duplica los accidentes de tráfico

Un artículo publicado en Gestión Práctica de Riesgos Laborales, N.º 84, 27 Jul. 2011, Editorial WOLTERS KLUWER ESPAÑA:

“…La somnolencia está implicada en aproximadamente el 16% de los accidentes de tráfico. Además, la mortalidad de los mismos se multiplica por dos cuando el sueño está implicado (un 11,4% frente al 5,6%). Ante la inminente llegada de la principal operación salida del verano, la Sociedad Española de Neurología (SEN) quiere recordar que aunque la causa más frecuente de somnolencia es la falta de horas de sueño nocturno, el consumo de algún fármaco, tóxico o alcohol, el exceso de calor o trastornos como la apnea del sueño o las piernas inquietas son factores que también provocan somnolencia entre los conductores.

Según datos del Grupo de Estudio de Trastornos de la Vigilia y Sueño de la SEN, entre un 20-25% de la población sufre algún tipo de patología del sueño y un 4% lo sufre de forma crónica (lo que supondría unos 900.000 conductores). Además, conducir con somnolencia puede llegar a multiplicar la probabilidad de sufrir un accidente de tráfico por siete, sobre todo si se conduce entre las 2 y las 6 de la mañana. No obstante, la somnolencia no siempre obedece a causas médicas: un 9% de la población sana cree que tiende a quedarse dormida en determinadas horas del día.

Diversos estudios han demostrado que conducir somnoliento, si se ha dormido 5 o menos horas o si se conduce entre las 2 y las 5 de la madrugada, está asociado a un incremento sustancial en el riesgo de accidentes de tráfico graves o con resultado de muerte. Si los conductores fueran CONSCIENTES DE LA IMPORTANCIA DE ELIMINAR ESTOS COMPORTAMIENTOS, se podría reducir la incidencia de accidentes de tráfico, explica la Dra. Gemma Sansa Fayos, Coordinadora del Grupo de Estudio de Trastornos de la Vigilia y Sueño de la SEN.

El trastorno del sueño más frecuente es el insomnio, seguido de la apnea de sueño y del síndrome de las piernas inquietas. No obstante, es el síndrome de la apnea del sueño la patología más común entre las personas que experimentan somnolencia diurna excesiva.

El síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS) es un trastorno frecuente caracterizado por la obstrucción repetida de las vías respiratorias durante el sueño. Afecta a un 2-4% de la población adulta en los países desarrollados, siendo los varones de edad madura con sobrepeso, y las mujeres que ya han pasado la menopausia, los grupos poblacionales en los que se presenta una mayor incidencia.

Es importante recalcar la importancia de acudir al médico si se sospecha que puede sufrir una patología del sueño. Los tratamientos son muy efectivos, el problema radica en que son muchos los casos que no están tratados. Por ejemplo, en el caso de la apnea del sueño, se estima que un 90% de los mismos, comenta la Dra. Gemma Sansa Fayos.

Recomendaciones:

– Dormir más de cinco horas antes de conducir.

– Evitar conducir entre las dos y las seis de la madrugada y de la tarde.

– Evitar las comidas copiosas.

– No consumir alcohol, tóxicos ni fármacos depresores del sistema nervioso.

– En caso de somnolencia, parar y descansar al menos 30 minutos.

– Realizar paradas frecuentes para evitar la monotonía.

– No adoptar posturas excesivamente relajadas mientras se conduce.

– Evitar las temperaturas elevadas en el vehículo.

– Si aun así persiste la somnolencia, se recomienda consultarlo con un especialista porque puede haber un trastorno del sueño…”

 

Además en trayectos largos, se recomienda parar y descansar cada 200 km, pero ante cualquier mínima sensación de SOMNOLENCIA, hay que buscar cuanto antes una zona de descanso donde poder parar. ¡¡Prevención, prevención y prevención!!

Miguel

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