Burnout o Síndrome del Trabajador Quemado (SQT)

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El INSHT (NTP 704) define el Burnout o Síndrome de estar quemado por el trabajo (SQT) como “una respuesta al estrés laboral crónico integrada por actitudes y sentimientos negativos hacia las personas con las que se trabaja y hacia el propio rol profesional, así como por la vivencia de encontrarse emocionalmente agotado….”

En los años 70, Cristina Maslach estudió lo que denominaba “pérdida de responsabilidad profesional”, y describió la afectación asociada a las profesiones de ayuda (por ejemplo, entre los sanitarios). Para Maslach, son las excesivas demandas emocionales externas e internas, imposibles de satisfacer, las que producen la vivencia de fracaso personal, tras investir al trabajo de una carga emocional excesiva. Desde Maslach, se considera un síndrome tridimensional que se caracteriza por cansancio emocional, despersonalización y reducida realización personal.

En cuanto a la prestación de la contingencia, el síndrome de burnout se considera Accidente de trabajo, recogido como “síndrome de desgaste personal o de burnout, trastorno adaptativo crónico con ansiedad como resultado de la interacción del trabajo o situación laboral en sus características personales”

El INSHT define los siguientes factores de riesgo para el desarrollo del síndrome de burnout:

  1. Factores de riesgo a nivel de la organización.
  2. Factores de riesgo relativos al diseño del puesto.
  3. Factores de riesgo relativos a las relaciones interpersonales.
  4. Otros factores: características personales del trabajador (alto grado de altruismo, idealismo y empatía, elevado grado de perfeccionismo, muy constantes, con baja autoestima, tendencia a la sobreimplicación emocional, patrón de conducta de tipo A, etc.) e incluso, con cambios supraorganizativos (aparición de nuevas tecnologías, trabajo emocional, pérdida de estatus o prestigio social, aparición de nuevas leyes que impliquen cambios estatutarios y de ejercicio de la profesión, cambios socioculturales: “la sociedad de la queja”, etc.).

La actuación del MÉDICO DE TRABAJO en la prevención del Síndrome es determinante, a la hora de valorar síntomas e indicadores tempranos del síndrome en el contexto de la vigilancia de la salud. Además, precisará de una adecuada coordinación de actuaciones con otros recursos de la red asistencial. Las actuaciones en cada una de las etapas preventivas serán:

  1. Evitar los riesgos en el origen, detectando factores de riesgo y actuando sobre los mismos (Prevención Primaria).: Es importante participar en los Programas de formación de la organización.
  • Campañas de sensibilización e Información a los trabajadores
  • Programas de Formación en materia de prevención de Burnout y educación para la salud.
  1. Realizar el diagnóstico precoz en los trabajadores con signos y síntomas de Burnout (Prevención Secundaria) y derivar al especialista (salud mental) y/o a su médico de familia para tratamiento precoz de los síntomas y técnicas de afrontamiento. Los efectos para la salud que se pueden observar en el Síndrome, y que se deben evaluar, son:
  • Psicosomáticos:
  • Conductuales:
  • Emocionales:
  • Actitudinales:
  • Sociales y de relaciones interpersonales:

Diagnóstico precoz y detección de patología mental en un supuesto burnout

El desgaste profesional o burnout puede suponer, además, un elevado riesgo de problemas de depresión (en definitiva se trata de la pérdida de un rol profesional). Para prevenir dicha consecuencia sobre la salud mental, será imprescindible la detección e intervención temprana.

  1. Facilitando la rehabilitación laboral (Prevención Terciaria).

A los trabajadores afectados de un síndrome de burnout, sobre todo en sus fases psicopatológicas más avanzadas, les resulta muy difícil la reincorporación laboral, tras un periodo (o varios) de IT.

Con frecuencia habrá que adaptar el puesto de trabajo (para evitar complicaciones de salud posteriores) y, si es posible, facilitar un cambio de puesto de trabajo, valorando previamente la situación con el propio trabajador, así como con el especialista responsable de su tratamiento. Suelen ser situaciones complejas, que dependerán en una gran parte de factores organizacionales. Resulta imprescindible la coordinación de todos los recursos asistenciales.

Fuente:  “Guía de Buenas Prácticas para la prevención y manejo de problemas de salud mental en trabajadores del ámbito sanitario” (2012) que ya fue publicada en este blog.  Plan de Prevención del Burnout.

Otros enlaces que te pueden interesar sobre el SQT que hemos publicado en el blog salut i treball son:

Síndrome de Burnout

El desgaste profesional del médico

Dime cómo trabajas y te diré quién te quema.

Tecnoestrés: Tecnoansiedad, tecnofatiga y tecnoadicción.

Miguel Quintana Sancho

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