La era de la anhedonia (la medicina y la pérdida del entusiasmo)

fatiga_sueño

A continuación unas frases sueltas, sobre este post o artículo titulado así, que hace el Dr. D. Daniel Flichtentrei, cardiólogo argentino, en su blog la verdad y otras mentiras :

–  Vivimos una época de pérdida del entusiasmo, ya casi no queda nada que nos encienda.

–  Anhedonia en el aula: Los alumnos se proponen estudiar pero no lo hacen. Los docentes enseñar pero no lo logran.

–  Hay pocas tareas más difíciles que despertar la pasión y el entusiasmo a una generación de estudiantes hieráticos y narcotizados ante la hipnosis del Power Point.

–  Los estudiantes tienen el derecho a…. Pero también tienen la obligación de entregar su esfuerzo para lograrlo, su pasión para ser felices y plenos haciéndolo y su responsabilidad para someterse a la evaluación permanente de sus competencias.

–  Nadie que no sepa medicina puede enseñar medicina. Aunque saberlo tampoco garantiza la eficacia del proceso. Es una condición necesaria pero no suficiente.

–   La práctica médica es una relación humana entre un ser que padece y otro que tiene los conocimientos y la voluntad para ayudarlo.

–   La educación médica busca la adquisición de habilidades, competencias y valores.

–   Se aprende de los libros tanto como de los maestros. De ellos recibimos el fundamento que nos dice para qué, por qué hacemos lo que hemos elegido como forma de vida.

–   Las competencias clínicas no se aprenden tanto cuando se entienden, como cuando se aplican.  Las destrezas técnicas requieren de largos períodos de entrenamiento.

–   Los médicos damos con demasiada frecuencia consejos que sabemos que la gente no va a cumplir. Los pacientes piden recomendaciones que no seguirán.

–   Es imposible enseñar o aprender medicina sin ejercerla al lado del enfermo, que tiene hoy un rol activo en la toma de decisiones acerca de su propia salud.

–   La medicina es una profesión que convive con la incertidumbre.

–   La medicina es una profesión maravillosa que exige entusiasmo, pasión y compromiso…  …Pero sin el fuego que enciende la recompensa simbólica del placer por ayudar a quien nos necesita, nuestra tarea cotidiana puede convertirse en un triste ejercicio automático y desangelado que no sólo no nos hará felices como médicos sino que nos expondrá a la ENFERMEDAD LABORAL, a la insatisfacción con nuestras propias vidas y, lo que es más grave aún, le quitará a nuestros pacientes la posibilidad de recibir el beneficio de un contacto intersubjetivo, sincero y sanador.

Su artículo comienza así:

Vivimos una época de pérdida del entusiasmo, ya casi no queda nada que nos encienda. Las recompensas están devaluadas y las pasiones se han licuado en su propia e inmediata satisfacción. Estamos atravesando un período refractario donde los estímulos se han hecho inútiles por exceso. El único premio que todavía funciona es el dinero pero [seguir leyendo…].

Miguel Quintana Sancho

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