Prevención de riesgos psicosociales: atención al SQT

Es evidente que en general, hay un desconocimiento por parte de mucha gente, sobre quiénes son los empleados públicos o funcionarios, atribuyéndonos calificativos injustos, contribuyendo así con esta “campaña de desprestigio de los empleados públicos“, que venimos sufriendo desde hace un tiempo y que tanto nos indigna.

Con los recortes económicos anunciados, es previsible un aumento del riesgo psicosocial (estrés, acoso laboral, SQT, AGRESIONES,…),  así “…La falta de apoyo instrumental por parte de la organización, la falta de refuerzo o recompensa, la falta de desarrollo profesional, la sobrecarga de trabajo, la falta de tiempo para la atención del usuario (paciente, cliente, etc.), los estresores económicos, la insatisfacción en el trabajo, el trato con usuarios difíciles o problemáticos, el proceso de contagio social del SQT, la pérdida de estatus o prestigio social,….” son algunos de los factores de riesgo para el desarrollo del síndrome de estar quemado por el trabajo (SQT) o síndrome de Burnout que define el INSHT.

Nos centraremos en el SQT, sin que restemos importancia a los otros factores psicosociales. Sobre el SQT:

“…La actuación del médico del trabajo en la prevención del Síndrome es determinante, a la hora de valorar síntomas e indicadores tempranos del síndrome en el contexto de la vigilancia de la salud. Además, precisará de una adecuada coordinación de actuaciones con otros recursos de la red asistencial.

Los efectos para la salud que se pueden observar en el Síndrome, y que se deben evaluar, son:

1)    Psicosomáticos: cansancio y malestar general de diferente graduación (que, a su vez deterioran la calidad de vida), fatiga crónica y alteraciones funcionales en casi todo el organismo (cardiorrespiratorias, digestivas, endocrinológicas, etc.) con síntomas como cefalea, alteraciones del sueño, síntomas gastrointestinales, pérdida de peso, mialgias, hipertensión, crisis de asma, etc.

2)    Conductuales: conducta despersonalizada en la relación con el usuario, absentismo laboral, desarrollo de conductas de exceso como abuso de sustancias, cambios bruscos de humor, incapacidad para vivir de forma relajada, incapacidad de concentración, superficialidad en el contacto con los demás, comportamientos de alto riesgo, aumento de conductas hiperactivas y agresivas.

3)    Emocionales: predomina el agotamiento emocional, síntomas disfóricos, distanciamiento afectivo como forma de autoprotección, ansiedad, sentimientos de culpabilidad, impaciencia e irritabilidad, baja tolerancia a la frustración, sentimiento de soledad, sentimiento de alienación, sentimientos de impotencia, desorientación, aburrimiento, vivencias de baja realización personal, sentimientos depresivos.

4)    Actitudinales: actitudes de desconfianza, apatía, cinismo e ironía hacia los usuarios, hostilidad, suspicacia y poca verbalización en las interacciones.

5)    Sociales y de relaciones interpersonales: actitudes negativas hacia la vida en general, disminuye la calidad de vida personal, aumento de los problemas de pareja, familiares y en la red social extralaboral del sujeto (debido a que las interacciones son hostiles y se tiende al aislamiento)…”

(Fuente: Guía de buenas prácticas para la prevención y manejo de problemas de salud mental en trabajadores del ámbito sanitario)

Miguel

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