PVD: riesgos ergonómicos

Pantallas de Visualización de Datos (PVD). Efectos sobre la salud:

Fatiga visual

– Fatiga física o muscular

– Fatiga mental o psicológica

  1. ¿Cuáles son las principales CAUSAS de la fatiga visual?
  2. ¿Cuáles son los principales requisitos de diseño ergonómico para evitar los problemas visuales?
  3.  ¿Qué puede hacer para prevenir la fatiga visual?

 Son muchos los trabajadores que todavía tienen la pantalla del ordenador mal colocada, tal como se puede observar en cualquier oficina pública o privada que vayamos.   Como usuarios de PVD  no tienen el borde superior de la pantalla a la altura de los ojos. 

Si la pantalla la tienen muy alta, la fatiga visual es mayor porque los párpados deben elevarse en su totalidad, exponiendo más superficie ocular, con lo que aumenta la evaporación de la lágrima, provocando mayor sequedad ocular o síndrome del ojo seco.  También disminuye el parpadeo, que es fundamental para provocar la secreción lagrimal y extender la fase lipídica, acuosa y mucosa de la película lagrimal de una forma correcta sobre la cornea.   Además aumentan las cervicalgias debido a que se adopta una postura forzada del cuello que no es la fisiológica.  Más todavía si el usuario utiliza lentes progresivas.

Para prevenir la fatiga visual y trastornos músculo-esqueléticos cervicales es recomendable que la pantalla se sitúe de manera que pueda ser contemplada dentro del espacio comprendido entre la línea de visión horizontal y la trazada a unos 60º bajo la horizontal.

La solución es fácil, rápida y económica.

Instrucción básica para el trabajador usuario de pantallas de visualización de datos (3ª Edición)

TEST PARA EL CHEQUEO DE PUESTOS CON PVD

Miguel Quintana Sancho

Normativa española relevante sobre Seguridad y Salud en el Trabajo

Un documento sobre “Normativa española relevante sobre Seguridad y Salud en el Trabajo” cuya actualización es del 15 de julio del 2011.

Miguel

Absentismo, presentismo y procrastinación

La revista medicina y seguridad del trabajo del Instituto de Salud Carlos III de abril-junio 2011 publicó un artículo titulado:

Problemática multifactorial del absentismo laboral, el presentismo y la procrastinación en las estructuras en que se desenvuelve el trabajador

que puedes consultar y en el que destacamos algunos párrafos para animar a su lectura:

“…El absentismo presencial o presentismo, consiste en acudir al trabajo, pero dedicando una parte de la jornada a actividades que no guardan relación con las tareas propias del puesto que se ocupa, entre las que se encuentran como más comunes consultar páginas web y usar el correo electrónico; Generalmente asociamos el absentismo presencial al uso de las nuevas tecnologías, pero en realidad su práctica es muy antigua, en otras épocas consistían en leer el periódico en horas de trabajo o hacer llamadas telefónicas o escribir a amigos y familiares, prácticas que aún hoy persisten…”.

“…Existen varios tipos de presentismo:

Uno es el ya comentado de alargar la jornada laboral innecesariamente por el mero hecho de aparentar.

Otro tipo es el que practica aquel trabajador que para ensalzar sus funciones, tarda más tiempo en resolver los problemas, cuando, a lo mejor, puede hacerlo en mucho menor tiempo, de este modo, realza las funciones que desempeña porque les añade un componente de dificultad y esfuerzo que en realidad no existe.

Por último, estaría el presentismo del empleado que se queja constantemente del volumen de trabajo que tiene, cuando en realidad, su productividad es muy baja…”.

 “…La procrastinación es un complejo transtorno del comportamiento que a todo el mundo nos afecta en mayor o menor medida. Consiste en postergar de forma sistemática aquellas tareas que debemos hacer, que son cruciales para nuestro desarrollo y que son reemplazadas por otras más irrelevantes pero más placenteras de llevar a cabo. Es asumida popularmente como simple “pereza”, aunque en realidad no es exactamente pereza: es el realizar trabajos menos pesados para evitar los que deberíamos estar haciendo, y así justificar que estamos muy ocupados para ocuparnos de el en ese momento.

Eso es procrastinación, una palabra que condensa el famosísimo refrán “no hagas hoy lo que puedas dejar para mañana” y que pese a no ser ampliamente utilizada en nuestro vocabulario, no cabe la menor duda que todos, en alguna medida, hemos “procrastinado” un poco, ¿o bastante?. Afecta a multitud de perfiles, además del de el ejemplo expuesto sobre el estudiante que aplaza indefinidamente el estudiar para sus exámenes,etc.), también (el ejecutivo que aplaza una y otra vez una reunión que prevee conflictiva…”.

Miguel Quintana Sancho

Lecturas de verano

Nos hemos paseado un poco por la web del INRS (Institut National de Recherche et de Sécurité), y hemos encontrado algunas perlas, gracias al ERGA Bibliográfico que elabora el INSHT.

Os dejamos un resumen, esperando que sea de vuestro interés:

  • Dermatitis profesional de contacto en los trabajadores de la salud. Documents pour le Médecin duTravail N° 125 1er trimestre 2011, pp 121-139. Las dermatosis profesionales observadas en el personal sanitario son esencialmente dermatitis irritativas de contacto y/o alérgicas y más raramente urticarias de contacto. Los irritantes principales son el trabajo húmedo, detergentes, desinfectantes y antisépticos, y plásticos. Los alérgenos principales son los conservantes, antisépticos y desinfectantes, cosméticos (cremas, cremas protectoras, emolientes, perfumes), aditivos de los guantes quirúrgicos y materiales de limpieza, medicamentos y, entre el personal de odontología, en particular, acrilatos. Recomendaciones para la prevención técnica y médica. Aporta muchísima bibliografía
  • Radiología convencional. Instalaciones móviles en el medio sanitario: radiografías en la cama. Documents pour le Médecin duTravail N° 125 1er trimestre 2011, pp 95-100. Esta ficha, que es parte de una colección realizada por tipo de actividad se refiere a las instalaciones móviles de la radiología convencional. Está dirigida a personas implicadas en la protección radiológica de los trabajadores: personas competentes en protección radiológica, médicos del trabajo y empresarios. Se dirige también a los usuarios de estas técnicas (manipuladores, médicos…), pero no pretende abordar los aspectos de protección radiológica de los pacientes.
  • Protección radiológica de los pacientes y los trabajadores de radiología intervencionista y sala de operaciones. Hygiène et sécurité du travail – 1er trimestre 2011. Note Documentaire 222.  Muchas especialidades médicas utilizan procedimientos invasivos guiados por la imagen. Estos actos se pueden realizar usando instalaciones fijas y específicas, escáneres, y también mediante instalaciones móviles en estructuras no diseñadas para tal fin, tales como salas de operaciones. La complejidad de estos actos y la duración del uso de la radiación pueden conllevar exposiciones significativas para trabajadores y pacientes si no se controlan. Cómo realizar la evaluación de riesgos, la protección colectiva e individual, la optimización de las dosis a los pacientes, la formación del personal…

Carme

Decàleg per a la prevenció de riscos psicosocials

Us presentem el Decàleg elaborat per CEPYME Aragó i financiat pel Department d’Economia, Hisenda i Ocupació del Govern d’Aragó. És una publicació divulgativa per als empresaris que ens sembla molt oportuna. Aquestes coses, que semblen tonteries, després no ho són tant, oi?

1. Lidera motivant: estil de comandament que fomente la participació i resulte motivadora

2. Facilita la conciliació de la vida familiar i laboral

3. Evita qualsevol discriminació: raça, sexe, religió o altra qualsevulla

4. Fomenta l’autonomia en el treball

5. Assegura un entorn no hostil, comfortable i adequat

6. Planifica adequadament el treball: reparteix les càrregues adequadament

7. Vigila la salut dels treballadors: controla els nivells d’estrés

8. Fomenta la carrera professional

9. Preocupa’t per la prevenció: fes un pla de prevenció

10. Garantitza una ocupació estable i de qualitat

Carme

Buena práctica profesional en la evaluación de riesgos

El presente informe, realizado por encargo del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, en el que han participado 21 expertos bajo la coordinación de Pere Boix, ha dado en la diana.

Se basa en una revisión de la literatura científica publicada en este siglo con el fin de indagar en las aportaciones metodológicas que puedan constituir criterios de buena práctica profesional en la evaluación de riesgos laborales.

A pesar de que en nuestro medio se viene diagnosticando reiteradamente un déficit importante de calidad en las actuaciones preventivas, y muy especialmente en lo que se refiere a la evaluación de riesgos, no se ha generado una investigación en profundidad sobre sus causas y ni siquiera se ha producido un debate mínimamente ordenado entre los profesionales sobre cómo mejorar su propia actividad.

En este sentido, el encargo del INSHT al Centro de Investigación en Salud Laboral (CiSAL) de realizar una revisión bibliográfica que pueda servir de fundamento a la elaboración de criterios de buena práctica en evaluación de riesgos, debe valorarse como una iniciativa claramente encaminada a romper dicha inercia apostando por una estrategia de mejora de la calidad profesional en prevención en el marco de la Estrategia Española de Salud y Seguridad en el Trabajo.

Os recomiendo vivamente su lectura, y ojalá que los profesionales seamos capaces de desarrollar un código o guión de buenas prácticas, con el suficiente consenso y rigor, capaz de convertirse en un elemento de promoción de la calidad de la prevención.

Carme

Tabaco, tabaquismo y tiempo de trabajo

Felipe Manzano Sanz escribe un artículo en la revista Gestión Práctica de Riesgos Laborales, N.º 83, 6 Jun. 2011, Editorial WOLTERS KLUWER ESPAÑA, que se titula:

Tabaco, tabaquismo y tiempo de trabajo

“…En ocasión reciente, ya he manifestado que el tabaco hace mucho tiempo que, fumado en público, ha dejado de ser una función social, un referente de clase o un “calmante de nervios“, porque ha pasado a ser, pese a la hipocresía de la recaudación fiscal, un factor de riesgo de la población en general y de la población laboral en particular, porque, entre otras enfermedades, está demostrado que lleva, en un altísimo porcentaje, al cáncer de pulmón.  Al igual que, en su día, fue el amianto, con el que se fabricaban tejados, aislantes, pastillas de freno, etc., hasta que se comprobó científicamente, como ha ocurrido con el tabaco, que los trabajadores que lo manipulaban, contraían, aún con manifestación muy tardía, asbestosis, otra terrible enfermedad pulmonar.

La, a mi juicio, falsa polémica de que la Ley antitabaco genera pérdidas, en especial en los locales destinados a la hostelería, no resiste análisis serios ni, menos, científicos. Lo que genera, sin duda, (a pesar de que pueda ser discutible la radicalidad de la medida y la aplicación paulatina y costosa para quienes en su día se vieron obligados a hacer reformas en sus locales de negocio -notoriamente, los restaurantes-), es un beneficio colectivo al personal laboral y al público en general.

El beneficio colectivo, ínsito en el interés colectivo, nos es una magnitud divisible entre los individuos en presencia, puesto que a unos les reportará más influencia positiva que a otros, pero es indudable que existe y prima a la categoría colectiva, que es una realidad ontológica social y prejurídica.  Por consiguiente, legítimamente, podemos desde el punto de vista colectivo, congratularnos con la prohibición de fumar en todo espacio público cerrado. Se disminuye la posibilidad, incluso la probabilidad, de contraer enfermedades, se disfruta de espacios limpios y se reducen los costes globales, se gana en seguridad, además de algunos específicos (se quejarán los fabricantes de mecheros, ceniceros, pitilleras, etc., pero toda realidad social patológica es susceptible de ser cambiada por la ley, y toda ley genera modificaciones de la realidad, es inevitable, igual que una autovía es beneficiosa para la seguridad del tráfico rodado, de la disminución de accidentes de tráfico, lo que comporta beneficio colectivo, también comporta la disminución de las ventas de un establecimiento en la margen de la antigua carretera convencional).

Ya sé que, en la atmósfera contaminada en la que vivimos inmersos, en especial en las grandes ciudades, puede llevar a pensar que “ya bastante humo inhalamos diariamente, por lo que un poco más, proveniente del humo exhalado por los fumadores y por la propia combustión de los cigarrillos no aflora la posibilidad de contraer un cáncer de laringe, de pulmón, de esófago o de estómago, según la predisposición genética de cada cual“.

Sin embargo, lo sensato, es no coadyuvar a que ello suceda, pues, es claro que, y me vuelvo a citar a mí mismo, que “la actualización de un factor de riesgo higiénico que pueda producir enfermedad (profesional o del trabajo) depende de su intensidad y, sobre todo, del tiempo de exposición al mismo aunque pueda influir en el daño (aparte de la ausencia de medidas preventivas y de protección, sean individuales y/o colectivas) la predisposición genética del trabajador afectado. Esto sucede, por ejemplo, con el ruido, no es lo mismo un ruido de impacto, o sea de alta magnitud decibélica, que dure un par de segundos, que un ruido constante, acompañado de vibración y con especial sensibilidad a dicho contaminante físico”.

O sea, que no es lo mismo, la inhalación individual consumiendo un cigarrillo, después de comer (que quizás pueda ser hasta beneficiosa todo elemento y/o sustancia químicos puede ser benéfico o un veneno en función de la dosis- un poco de voluntaria nicotina, a ser posible sin alquitrán) que estar soportando el humo, o tabaquismo pasivo, como parte de la actividad laboral, como les ocurría, singularmente a los profesionales de la hostelería, sea en bares, restaurantes o espectáculos públicos y actividades recreativas, y que, felizmente, ya no les ocurre. Y las supuestas pérdidas han comenzado a ser ganancias, con lo que, permítaseme la redundancia, todos ganamos.

Ahora bien, otro enfoque del asunto es el del tiempo de trabajo que los trabajadores empecinadamente fumadores, por afición y/o por adicción, emplean fuera del espacio de trabajo. Se trata de lo que podríamos denominar como esos “proscritos” que utilizan el tiempo de asueto para salir a la calle o a espacios “reservados” de los edificios, además de acrecentar su riesgo de cáncer de pulmón están discriminando a los no fumadores con un tiempo del que estos últimos no disfrutan. Cabe preguntarse si debe el empresario gestionar el tiempo de adicción con deslealtades en el tiempo de trabajo ¿no es esto, una pequeña, pero existente quiebra de la buena fe contractual que debe mediar en la relación laboral?

Sé que es una cuestión polémica. Los fumadores que lean esto se sentirán escandalizados y podrán decir ¿qué quiere, que tenga tal ansiedad en mi puesto de trabajo por no poder fumar que no rinda nada? Es una forma de verlo, de defenderse, de echar una cortina de humo sobre el asunto; pero, desde otra perspectiva, cabe preguntarse si acaso en el contrato de trabajo se estipula una cláusula de remuneración por tiempo de descanso (el tiempo de descanso forma parte del salario, legal y evidentemente) debido a la adicción al tabaco? Otra perspectiva es, la de la racionalidad: bien, si usted tiene una adicción tabáquica (o cualquier otra) y no redunda negativamente en su rendimiento, tales pausas puede que tenga sentido o, sencillamente, lo tienen. Pero si redunda negativamente en el trabajo, es una causa de despido disciplinario.

Por otro lado, cabe cohonestar esta cuestión con la del informe de valoración de la efectividad de la integración de la prevención de riesgos laborales en el sistema general de gestión de la empresa a través de la implantación y aplicación del Plan de prevención de riesgos laborales en relación con las actividades preventivas concertadas (que se establece como obligatoria mención en el contrato para el concierto de la actividad preventiva entre una entidad especializada acreditada para actuar como servicio de prevención ajeno y el empresario cliente). No se puede olvidar que el informe de valoración depende del Plan de Prevención de riesgos laborales, instrumento o herramienta para la integración de la prevención en el sistema general de gestión de la empresa y dicho Plan, es un mero documento de definición que tiene como elementos esenciales la evaluación inicial de riesgos (EIR) y la planificación de la actividad preventiva (PAP), las cuales, además, y como expresa el artículo 16 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, podrán ser llevados a cabo por fases de forma programada. Por ello, debe incluirse, en el mismo, la situación de los fumadores y prever cómo se vigila su estado de salud de tal manera que no redunde negativamente ni en la propia salud ni en el puesto de trabajo, ni en terceros, sean estos últimos compañeros o personas externas a la empresa.

Porque, dado que tal integración de la prevención de riesgos laborales en el sistema general de gestión de la empresa, significa que lo ha de ser en todas las actividades que desarrolle (lo que implica que debe proyectarse en los procesos técnicos, en la organización del trabajo y en las condiciones en que éste se preste) y en todos sus niveles jerárquicos (lo que implica, a su vez, la atribución a todos ellos, y la asunción por éstos, de la obligación de incluir la prevención de riesgos en cualquier actividad que realicen u ordenen y en todas las decisiones que adopten), debe hacerse en un período razonable y previsor, indispensable tanto para la ejecución de las actividades preventivas y de protección planificadas como para la integración y la valoración de la efectividad de la misma. Y en un asunto tan poco aprehensible (nunca mejor dicho) como el del humo del tabaco, la planificación y la misma actividad y actuación preventiva para los adictos al tabaco en su influencia individual y colectiva en relación con la salud, debe hilarse muy finamente.

En definitiva, tiempo de ajustes sociales en costumbres y adicciones que, de futuro, mejorará indudablemente la salud en el medio laboral y la salud pública en general, sin repercusiones negativas en el tiempo de trabajo…”

 

Los trabajadores sanitarios son ahora más “visibles” fumando fuera del recinto hospitalario y deberían haber sido los primeros en dar ejemplo y abandonar el hábito tabáquico.  Tras las vacaciones de verano podría ser un buen comienzo. ¡Ánimo!

Miguel

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