¿Existe fibromialgia ficticia?

Aunque no es una patología laboral, la fibromialgia (la “gran incomprendida”), es una patología de la que ya hemos realizado varias entradas en este blog, ya que los trabajadores con fibromialgia, precisan bajas laborales, y cuando no se sustituyen sobrecargan a los demás, por lo que nos interesa conocer cualquier avance, que pueda ayudar a los pacientes (en nuestro caso trabajadores) a mejorar su sintomatología.  Las adaptaciones y/o cambio de puesto es otro recurso, cuando todavía les permite trabajar, por lo que nuestros consejos y recomendaciones pueden ser muy útiles.

A continuación una noticia publicada en medicosypacientes.com, cuya lectura  no consideramos que deba tomarse para pensar que todos los pacientes con fibromialgia son simuladores, sino para que se vea que se está avanzando tanto en tratamientos como  en  pruebas diagnósticas objetivas en esta patología, y que hay muchos pacientes que verdaderamente estan sufriendo y necesitan un tratamiento médico efectivo y todo nuestro apoyo.

 La fibromialgia “ficticia”, una patología muy recurrente para intentar obtener la baja laboral

 Reumatólogos valencianos han investigado sobre los criterios de clasificación que permiten validar con un alto grado de objetividad el estado real de los pacientes con fibromialgia

Madrid, 27 de julio 2011 (medicosypacientes.com)

“La fibromialgia es un motivo de hiperfrecuenciación creciente en las consultas de los reumatólogos y a menudo, hay pacientes que fingen padecer esta enfermedad con el único fin de conseguir una incapacidad laboral temporal o permanente, lo que produce un elevado coste socioeconómico. Sin embargo, la sospecha de simulación se puede corroborar mediante una exploración específica y exhaustiva en personas con posible fibromialgia ficticia, para lo cual, en la actualidad, existen instrumentos clínicos capaces de detectar esta apariencia”, según el Dr. Rafael Belenguer, reumatólogo del Hospital 9 de Octubre de Valencia, que acaba de realizar una investigación sobre este tema.

El objetivo de este estudio ha sido validar la existencia de un patrón sintomático en simuladores de fibromialgia. Para ello se analizó mediante pruebas validadas y objetivas el posible engaño de los pacientes. En concreto, se incluyeron 211 pacientes de 25 a 65 años (casi todos mujeres) diagnosticados consecutivamente de fibromialgia con actividad laboral retribuida desde mayo de 2006 hasta el mismo mes de 2010 y controlados en la consulta de Reumatología del Hospital 9 de Octubre de Valencia.

Esta investigación titulada “¿Existe fibromialgia ficticia? Claves para su detección a propósito del análisis de 211 pacientes que cumplen criterios ARC 1990 y 2010 de fibromialgia” ha sido premiada como mejor comunicación en el XIV Congreso de la Sociedad Valenciana de Reumatología y, a juicio del Dr. Belenguer, “este trabajo aporta criterios de clasificación que permiten validar la demanda de los pacientes con fibromialgia con más objetividad”.

Patrón de simulación

“El patrón de simulación o fibromialgia ficticia puede ser detectado con los instrumentos clínicos de los que disponemos actualmente, ya que aquellos que fingen tienden a expresar valores anormalmente elevados o disminuidos en respuesta a la exploración”, según ha explicado el especialista. Por tanto –ha añadido- la determinación estándar y exhaustiva de un patrón exploratorio de fibromialgia deberá permitir la correcta clasificación de los pacientes.

En este estudio se definió como caso posible de simulación a los pacientes con incapacidad laboral temporal prolongada que solicitaron informe de gravedad, y se consideró como grupo control a los pacientes con fibromialgia de igual evolución con incapacidad laboral temporal corta o interrumpida o con ausencia de esta incapacidad. “Se observó que los afectados con una fibromialgia engañosa expresaban valores excesivamente altos o bajos en respuesta a las pruebas, tanto en las relativas a puntos dolorosos como a puntos no dolorosos, fatiga, FIQ, 6 minutos marcha, Alodinia y cuestionario London Handicap Scale”, ha detallado el Dr. Belenguer.

Criterios de clasificación

En la actualidad, no existe una prueba diagnóstica que indique de forma cien por cien fiable que el paciente padece fibromialgia, por lo que hay que recurrir a criterios diferentes, como las escalas de dolor o de calidad de vida.

El pasado año se acordaron nuevos criterios de clasificación de la fibromialgia mucho más específicos que los existentes hasta el momento –marcados por el American Collegue of Rheumatology (ACR)- y con los que podía ocurrir que pacientes que no sufrían la enfermedad fueran diagnosticados y viceversa, ya que tenían en cuenta principalmente el dolor y los puntos gatillo. Ahora, también se han incluido muchos aspectos de la sintomatología de esta patología reumática, como la fatiga, las alteraciones del sueño y los trastornos cognitivos.

Bajas laborales

Se estima que la prevalencia de la fibromialgia en España es de un 2,3%, según el estudio EPISER de la SER, lo que supone casi un millón de afectados por esta patología en el país. Y su prevalencia es mucho más frecuente en mujeres (95% de los casos).

La fibromialgia pertenece a los trastornos de sensibilización central y se caracteriza por dolor crónico generalizado que se prolonga más de tres meses y que el paciente localiza en el aparato locomotor. Dolor, fatiga intensa, rigidez articular, alteraciones del sueño, depresión y cefaleas son algunas de sus manifestaciones clínicas más comunes. Si el problema no se diagnostica o no se realiza la intervención adecuada, la calidad de vida del paciente se resiente progresivamente, apareciendo discapacidad en grado variable.

Esta enfermedad se considera la causa más frecuente de dolor musculoesquelético crónico difuso y es uno de los motivos que más bajas laborales produce. Según diversas investigaciones, desde el 15 hasta el 50% de los pacientes tiene que dejar su trabajo.

Al igual que se desconocen las causas de la fibromialgia, no existe tampoco una terapia curativa. Por tanto, el tratamiento de esta patología engloba ciertos tipos de fármacos –antidepresivos, analgésicos y anticonvulsionantes-, ejercicio físico aeróbico realizado de forma progresiva y de una manera constante, y terapias psicológicas que enseñen al paciente a afrontar su enfermedad.

Miguel Quintana Sancho

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